lunes, 10 de diciembre de 2012

A Porthos, mi perro








" (...) rayo tierno de brizna despeinada."
R. Alberti



Me extraña toda la nieve que deja en el salón,
su relente en las noches serenas,
en la eternidad del sofá,
que debo limpiar casi a diario.

Me asombro ante sus uñas,
castañuelas sobre la madera de la madrugada,
su panza de coco rallado,
su risa tenaz,
su torpe aplauso de bebé.

Cuerpo coherente
como fábula de Esopo,
mito de escarcha peluda,
palabra de algodón,
moraleja que ladra en casa.

Hijo de mí,
salto de adentro,
copo imprevisto sobre la mesa,
que no distingue caramelos de pastillas,
pepino del jamón.

Sueño blanco que sueña,
que mira
que habla.

Larga conversación de cuatro patas,
tan humano como yo,
de donde viene él, yo vengo.
Como un abrazo con cola,
con su hocico en curva sobre el cojín
hacia lo ignoto.

Logos canino:
Cusi, Chuli, Collar, Lulú.
Eres todos mis perros,
almas que vuelven en ti desde el Leteo,
Tiresias inocente y con hocico,
atisbo del Uno.

Muerdes el vacío y aplaudes.



YC, 10 de diciembre de 2012

2 comentarios:

  1. Yoa, dónde estás metido? Te perdí en el FB y todos lados. No tengo ni un mail tuyo! Espero todo vaya bien para ti. Dame noticias !
    Ese poema me encantó; he visto a mi Uno en él.

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