miércoles, 26 de septiembre de 2012

EL ASALTO


la soldadesca pura
ha entrado junto a mí
y esta casa ya no es mía.

Lina de Feria



Qué ha perdido esta falsa patria en mis bolsillos,
en mis maletas, pantalones, calcetines,
estas manos de patria ruda, de dómina sin afeites,
de calles colapsadas entre sus arterias,
quién es esta mujer que desde la patrulla hace señas,
señora con bigote, envuelta en un misterio ofensivo,
que esconde su culpa en una intolerancia indomable,
que borra sus faltas abriéndome el pecho.

Qué busca la revolución, con su nombre gastado,
sus vestidos de marca, sus tacones de brillo,
qué columna imprescindible
del país está entre mis vasijas
que la madre prepara a su hijo para la larga carrera,
para que pueda traducir,
mientras lleva algo a la boca,
algún fragmento de Homero.

Qué patria sorda, sórdida espera en la esquina
para abrirme el bolso y hurgar,
como desnudándome sin permiso,
sin palabras, sin ninguna cortesía y revolver, manchar
la leche que mi madre ha pagado.

Qué luz me detiene, como a Electra,
en mi paso por el Parque Central,
a punto de perder el autobús, el único en dos horas,
para que un desconocido, un hombre que parece
un golpe equivocado a las casas de la isla,
rostro uniformado de la nación,
quiera llevarme a la comisaría, prepotente,
para al final abrirme la mochila.

Que la patria me diga de una vez
cuál es su extraña condena, lejos, cerca, donde esté,
por qué el pasaporte amargo, como una multa,
los permisos como bofetadas oceánicas sucediéndose,
el verde olivo que desaloja los campos, las plantaciones
y se instala en un asfalto duro, con el sol cómplice que ciega,
para exigir, para ofender.

O es que la patria calla, huidiza, alejada también ella,
con su equipaje, sus afeites,
los tacones que le mandó una amiga,
a su cuartico en las sucias y apretadas calles de la ciudad,
albergada ella en su sombra, entre sus vértebras cansadas,
esta matria ojerosa, desconocida, gravitante,
una mujer como un ciervo,
que se dobla en las noches y escribe palabras, signos,
como yo, entre los muros de la isla.

YOANDY CABRERA
26 de septiembre de 2012