jueves, 27 de octubre de 2011

Oda al agua caliente


Palanganita naranja china con florecitas transparentes


Compré la palangana en el chino al salir del metro. 1,95; para ir tirando, porque era algo circunstancial. Una palanganita naranja con florecitas de fondo, muy chula. ¿No la tienes más grande? (...) Da igual. Y me fui a casa. Cuando hicieran la instalación podía ir a Atocha y robarme alguna jicotea  del estanque y así poder seguir utilizando la palanganita; coño, que me costó uno noventicinco ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡y en euros!!!!!!!!!!!! Gas Natural vendría pronto. Tuve que interrumpir mi trabajo en el CSIC, cancelar clases, recibir la visita de un amigo profesor argentino en casa, en lugar de encontrarnos en Café Lyon (como habíamos acordado), porque Gas Natural me visitaría entre las 10 y las 14 horas de hoy. Todo sacrificio valía la pena, con el agua fría no se juega, que esto no es La Habana. 

La semana pasada alterné los días de baño. Lo digo sin pudor. LLevo una semana y media sin afeitarme: con el agua fría me podría degollar, no me arriesgo. Calentaba agua en la vitro, la echaba en mi palanganita china con florecitas transparentes, y padecía el proceso. Pero la otra crisis existencial me la provocó buscar con qué echarme el agua... El bol de la ensalada era muy grande; hasta que por iniciativa de mi compi utilicé una cacerolita, que, por cierto, por tener un aza un poco larga, es muy práctica en estas situaciones, así que la recomiendo si os encontráis en un trance parecido al mío. Uno se adapta rápidamente a lo bueno, pero mi compi y yo olvidamos llamar a tiempo a la compañía, confiados de las placas solares, que nada más que el otoño guiñó el ojo nos dejaron con el c... al aire y a merced del agua fría.

Recordé algún mal verso escrito en La Habana sobre la cubeta blanca en el baño de Sandino, con la que me duchaba en Cuba, con fría o caliente, porque el problema allá era que el agua no llegaba a la ducha: mis vecinos cubanos enganchaban mangueras a los tanques de la azotea del edificio y llenaban sus depósitos particulares sin permitir que el depósito mayor se llenara. Aquello de "El respeto entre vecinos consolida la unidad del barrio" se lo pasaban por el forro, como casi todo. Recuerdo que un vecino, en pleno acto de hybris, subió la escalera y se puso a cortar mangueras sin parar. Se armó la tremenda, por supuesto, y la gente gritaba horrores desde los balcones. En fin, lo típico del trópico.

Jicoteas que han quedado en paro y buscan ser adoptadas


Siempre he visto cierto lirismo en la pobreza. Y lo hay, sin dudas. Pero después de que me ha visitado el majo trabajador de Gas Natural, mi vida es otra. Ya no sonrío, ahora carcajeo, me parto de la risa, salto por toda la casa como un niño de cinco años que ha descubierto la leche fría. Bueno, es casi lo mismo, yo he descubierto el agua caliente. Eureka, digo mientras lleno la bañera con agua casi hirviendo. La verdad, cuando me duché con la palanganita china, como una reminiscencia proustiana, recordé los baños de mis casas en Cuba (en Sandino, en Caimito o en Regla), pero también vinieron a mi mente unos versos de Lina de Feria:

no voy a pedirte que corras
como si llevaras las manos
con flores compradas de un cubo de portal

y algo escrito por José Félix León:

Flotaba en la cubeta
una procesión de pétalos oblicuos
como días
en que el entendimiento aparto.
No los volví a ver.
Ensimismado, la deriva
de esas ásperas resinas de la mente
me hubo de poseer
hasta que al fin
me perdí todo.
Sin embargo, un girasol
testa di fiore, humo parlante
sobre el agua de la sucia cubeta
intentó traerme de la muerte:
el olvido.

También recordé lo que escribí yo mismo hace años:

La cubeta de agua y el hilo de luz.
Se rompen líquido y piel.
La puerta del baño abierta, chirriante.
El jarro de aluminio y el plástico.
Las lozas son cuerpos sangrantes,
húmedos en la noche de tenue lámpara.

Y esto es solo lo que recuerdo. En fin, que se puede hacer la antología de la cubeta o escribirse "lo cubano en la cubeta", o "el cubano y su cubeta", o "yo vengo de cubeta", como queráis. Pero todos estos recuerdos se borraron cuando descubrí el agua caliente, la verdad; volvieron al abismo del subconsciente, donde deben dormir un largo sueño, como debe ser. Abajo la pobreza y el lirismo, abajo la "sucia cubeta", el "cubo de portal". el cubano cubeta y la palanganitanaranjachinadeflorecitastransparentes; comencé a reír como un tonto, mientras el agua caliente corría sin parar, "todo fluye", "panta rei", decía yo, y el majo muchacho de Gas Natural se quedó un poco asustado. ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Ayyyyyyy, si el supiera!!!!!!!!!!!! Por lo pronto saco la palangana de la bañera, y tendrá que esperar a su tortuguita de Atocha, si es que llega, o mejor la cojo para transportar la ropa de la lavadora al tendedero, así será más útil que adoptando a un bicho de esos. Y me voy a duchar, ya sé que apesto, que ya se llenó la bañera, uhmmmmmmmmmm, y humea.



Cara de loco-bizco al descubrir el agua caliente



   

1 comentario:

  1. Jajajaja, me reí cantidad xD El recuerdo de ducharse con palanganita nos acompañará por siempre, a veces añoro hasta eso (a veces) :)

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