viernes, 26 de agosto de 2011

COMO EL MAR




El lenguaje creador es como el agua, pertenece y a la vez no pertenece al mundo. Forma un cuerpo con el Universo de la misma manera que es un cuerpo inapresable e independiente. Como el agua. El arte, el lenguaje artístico es como el agua, un espejo penetrable y penetrante que transforma, lubrica, cambia, distorsiona la realidad. Esta, a la vez, es la misma y ya no será nunca igual.

Si se introduce una mano en el mar o en el río, en el estanque o en un depósito, la extremidad ya no es ella; esa otra nueva realidad, diversa, líquida, corta, parte el brazo en dos, y al mismo tiempo tu cuerpo sigue entero.

Los sonidos bajo el agua son distintos, alcanzan un misterio, una capacidad significativa que no tienen en la realidad: el sonido del motor de una barca, las palmadas, una pulsera, el golpe de una piedra con otra, fuera del agua carecen de consistencia significativa, son actos rutinarios y pedestres, pero si suceden bajo el agua devienen símbolos de algo que no hemos acabado de descifrar, expresiones de una realidad superior, desconocida, siempre nueva, recomenzando, como el mar, como el arte. Como el mar: el lenguaje artístico es como el mar: lee, transforma, parodia, se burla, supera, trasgrede. El mar se ríe de nosotros, como el arte. Su reflejo es una sátira que no logramos alcanzar. Y el hombre que se lanza al mar o al lenguaje, busca, por un instante formar parte de ese cuerpo transparente, de esa masa increíble, inabarcable, eterna. Como el mar, el hombre busca ser como el mar y por eso crea.

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