sábado, 30 de abril de 2011

IGNACIO CERVANTES



El 29 de abril de 1905, hace ya 106 años, muere en La Habana el compositor y pianista cubano Ignacio Cervantes. En el siglo XX podría decirse que, además de Lecuona, los hermanos José María y Sergio Vitier heredan esa extraña cubanía decimonónica impregnada por Cervantes a la música clásica. Él fue el primero entre nosotros que fusionó los acordes de las composiciones musicales conocidas como "cultas" con la imagen ya cubana que alcanza en la plástica colonial un cuadro como "La siesta" (1888) de Guillermo Collazo. Una paz que nos pertenece, un dolor que ya es nuestro, un canto que nace de la propia desilusión. La belleza que surge del exilio, del dolor, del padecimiento.

Admirado por Rossini, Liszt y Paderewski. Estudió en París de 1866 a 1870. En 1875 Cervantes y el músico José White dejaron Cuba expulsados por el Capitán General de la isla, por haber realizado una serie de conciertos a lo largo del país para recaudar dinero para la causa separatista durante la Guerra de los Diez Años. Exiliado por sus ideas políticas: colaboró con fondos para las luchas independentistas por lo que se vio obligado a marchar a Estados Unidos donde también ofreció conciertos con fines patrióticos. Visitó Madrid.

Escribió la ópera Maledetto (1895), un sinnúmero de sinfonías de cámara, Scherzo Capriccioso (1885), varias zarzuelas y las famosas Danzas Cubanas. Ejerció como conductor de la Compañía Cubana de Opera del Teatro Payret.

Hoy lo escucho y despierta en mí otra vez una tristeza rara, una agonía desde la propia quietud. Un dolor hecho melodía. Del desarraigo, del sufrimiento nacen estas notas, del amor a una Cuba que esta vez en medio de la guerra y la sangre se hizo para siempre canción.



1 comentario:

  1. gracias por ofrecernos la memoria, sus melodías que permiten cobijarnos en tu exaltación...

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