lunes, 28 de marzo de 2011

VENTANAS



a J

"con qué anhelo contemplo a veces las ventanas."
Kavafis

Una mañana está ahí, como una herida abierta por donde entra la luz. O sales bien temprano a resolver papeles, a burocratizarte, a prostituirte con todo aquello que tienes que comulgar y que no compartes, con todo eso que te hace un ser social, un "hombre serio" que saca cuentas, un zoon politikón, como ya nos decía y bautizaba Aristóteles; y te sorprende la transparencia inusitada, parpadeante del amanecer.

Ella se abre un día y la luz se insinúa por entre la sombra extendida ya durante largo tiempo, el sol alarga una mano temerosa y cálida, lanza una palabra encendida. Y sonríes. Y parece que todo queda más cerca, porque las ventanas saben reconciliarnos con lo perdido, con lo distante.

Y vas acumulando en la vida ventanas como postales. Algunas imaginarias, otras en las que tus manos se apoyaron: Sandino contra la mata de plátano; San Juan frente al almendro; Caimito en la montaña; Regla hacia el tejado pobre; Weimar contra lo imposible; Madrid ante el futuro incierto. Tu propio cuerpo, por el que vi toda la vida, por el que me vino como una espada implacable toda la luz de la isla.

Una mañana te pones en pie, y como si despertaras otra vez en la isla, alguien pregunta si estás ahí. Y una pregunta siempre es una ventana. Y quien pregunta horada muros. Y quien pregunta desea, toca, se acerca. Y quien pregunta llega.

1 comentario:

  1. mi noche ha sido tu mañana cuando abrí mi ventana.....con todas tus ventanas.
    gracias.

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