martes, 15 de marzo de 2011

FERIA




Dejas el silencio, la enramada de luz
donde era posible la transfiguración
desde el anonimato, en las márgenes;
en busca de notoriedad,
y encuentras aceite, arroz frito,
una indiferencia ofensiva
como el helado que venden tus compatriotas
por otra moneda, por otro país
negado a cada instante.

Hablas y la llama bífida
engulle tus palabras,
los griegos esquivos no te escuchan,
la música, los pasos, la conversación, el ruido
te inducen otra vez a la orilla,
al desfiladero en que callas,
a lanzarte, hastiado, en la mar canosa.

En estos altos muros que la espuma lame,
por estos túneles pitagóricos y sombríos
de sangre palpitante y colonial,
sobre esta colina que el viento afila
has venido a reafirmar
la imposibilidad del verso.

Calla, tus palabras podrían
confundirse entre las confituras,
calla y deja que el fuego devuelva
el orden a estos lienzos,
a la piedra que alcanzará su anhelado abandono
después de unos días de celebración y escándalo.



Fortaleza de San Carlos de la Cabaña
20 de febrero de 2009

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