lunes, 14 de diciembre de 2009

UNA DULCE NEVADA ESTÁ CAYENDO


(Esta mañana he visto por primera vez la nieve, un polvo bordado e iridiscente en el viento, y he pensado en Casal, en Fina García-Marruz, en Silvio Rodríguez y en unos versos de Damaris Calderón)







Una dulce nevada está cayendo
detrás de cada cosa cada amante,
una dulce nevada comprendiendo
lo que la vida tiene de distante.

Un monólogo lento de diamante
calla detrás de lo que voy diciendo,
un actor su papel mal repitiendo
sin fin, en soledad gesticulante.

Una suave nevada me convierte
ante los ojos, ironistas sobrios,
al dogma del paisaje que me advierte

una voz, algún coche apareciendo,
mientras en lo que miro y lo que toco
siento que algo muy lejos se va huyendo.

FINA GARCÍA-MARRUZ



Yoandy conoce la nieve, la "dulce nevada" de los versos de Fina, el "círculo de nieve" que se expande en "Muerte de Narciso", los copos escritos por Casal y publicados en 1892, y se mueve como "el que camina solo por la sintaxis de la nieve", según Damaris Calderón. Ha dejado de ser una invención del trópico y la ha tenido entre sus manos como un frío ensueño, se la ha tirado al abrigo de su compañera, se la ha comido para que el blanco, como un desierto, se extiende hacia dentro. Como un velo de la novia de invierno que, según Dulce María, tiene frío. En Madrid nieva y Yoandy sonríe, se quita de los ojos el sueño pálido ahora tangible. El Nombre, para gloria de Platón y Borges, se ha vuelto Arquetipo de la cosa. Un abrazo de nieve, frío como los labios de Bárbara, o como los trozos de luna en su Jardín.

1 comentario:

  1. La nieve esta que cae y desconozco pero que he probado en mis manos gracias al don del ensueño, a la capacidad esta de la imago, que no es sólo de los insectos (bien lo sabe el alma de los buscadores), esta nieve, y tus palabras de guardián, son un oráculo poderoso:

    "Y este es tu reto y ahora mismo mi obsesión, el verso como reflejo y diálogo. El verso como transformación en el otro".

    Son como esta nieve tus palabras, pues vienen de la pureza, que es la Perfecta Sencillez, y dejan el asombro a esta criatura de isla que no sabe del verso pero sabe que lleva dentro una chispa del soplo, una luz ingenua y aletargada, que busca manifestar su sacralidad y vienes tú, como el Cristo, susurrando "levántate y anda".

    Iníciame en tus misterios, guardián del soplo, de la palabra escrita y la del aire, sólo así podré fundir en uno el ánima y el animus para llevar a todos la Palabra de la Gran Madre.

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