miércoles, 9 de diciembre de 2009

DICIEMBRE EN MADRID


Miro las luces,
la fría luminosidad de las calles,
Cibeles engalanada,
Neptuno de blancos fuegos
y mi abrigo oscuro,
y mis pasos lentos por el Prado ya en penumbras
me devuelven a la miseria que agradezco
como un don en el silencio de la noche.

Miro la escasa luz en el cristal
de mi habitación,
en las paredes que me apartan
cada vez con más empeño.
Las lámparas adormecidas,
la cama sin tender,
un ejemplar de los versos de Catulo,
la traducción de Safo a medias.

Y me salgo de todo,
de esas iluminaciones que amo,
de las altas esferas encendidas en medio de la noche,
del rigor del ritmo y de los músculos,
de la frase que deja un vacío en la tarde
donde colocar otra guirnalda,

a enfrentarme al viento que me hiela el rostro,
la única verdad -invisible- que ahora mismo me secunda.

Madrid, 9 de diciembre de 2009, 7:30 pm.

1 comentario:

  1. Este poderoso reencuentro más allá de la isla y sus aguas, me ha despertado.

    Gracias.......

    te beso, como siempre

    Yordán

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